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Dos gestos, dos fotos, dos historias del fútbol: del “Abrazo del alma” al consuelo al ídolo

Dos gestos, dos fotos, dos historias del fútbol: del “Abrazo del alma” al consuelo al ídolo

25 de junio de 1978, final de la copa del mundo disputada en Argentina. La selección local le acaba de ganar, en alargue, a Holanda y se consagra, por primera vez, campeona del mundo.

El delirio es total  y en medio de todo el festejo se registra una escena, tierna, conmovedora, que quedaría inmortalizada en una foto que ya forma parte de la historia grande del fútbol mundial.

En el césped del estadio Monumental el lateral izquierdo Alberto Tarantini y el arquero Ubaldo Fillol, se arrodillan, uno frente al otro y se abrazan, emocionados cuando de repente aparece un tercer protagonista que convierte un festejo, emocionado pero común en esta tipo de conquistas, en algo único.

Un hincha fue capaz de eludir a todos los controles que existen en una final de mundial y consiguió llegar hasta el campo de juego y se encuentra allí, increíblemente, al lado de Tarantini y Fillol. Víctor Dell’Áquilla quiere compartir el abrazo pero la extraordinaria foto de don Ricardo Alfieri, de la revista “El Gráfico” demuestra por qué Víctor no puede alcanzar, físicamente, su objetivo.

Hacía mucho frío en esa jornada, Víctor luce un pulóver y al frenar su rauda carrera frente a los dos jugadores las dos mangas de la prenda flamean hacia adelante, vacías: Víctor no tiene brazos, consecuencia de un accidente a los doce años.

En medio de un momento cumbre, sublime, en medio del festejo de multitudes, tres personas generaban una escena que no la hubiera podido escribir ni el más inspirado de los guionistas y se constituían en protagonistas eternos gracias a la mirada atenta, oportuna y certera de un fotógrafo.

“El abrazo del alma”, fue el nombre dado a la foto que inmortalizó en forma de homenaje todo lo que de mejor tiene el fútbol